La Etapa 2 femenina, con salida en Sacedón y final en Beteta, propone una jornada de media montaña que promete desgaste desde los primeros compases. A lo largo de 111 kilómetros, el pelotón enlaza quince poblaciones y se adentra en un territorio abrupto donde los ascensos encadenados —incluido el paso por Peñalén y el Alto de la Loma— dibujan un perfil selectivo. El mapa y la altimetría anticipan una etapa de ritmo irregular, ideal para corredoras valientes y para movimientos que puedan alterar la clasificación antes de llegar a la exigente meta en altura.